domingo, 12 de febrero de 2017

Las mascotas.

Como todo el mundo sabe, el gobierno de Estados Unidos, tiene nuevo presidente desde el 20 de enero del 2017, y se trata del señor Donald Trump, quien en funciones como mandatario está cumpliendo lo que prometió en su campaña electoral, que algunos creían, que lo que decía en la misma campaña,  era tan solo poses extremistas, para atraer los votos, de lo descontento y desilusionado que estaba su pueblo; ya que su antecesor Barack Obama, prometió terminar con el problema de los migrantes, pero durante su gestión se expulsaron alrededor de 2-milones, de personas, prometió paz y las cifras mas conservadoras arrojaron cerca de ½-millón de muertos, debido a las intervenciones militares que se hicieron durante su gestión, y hay cosas paradójicas, como que fue el  primer presidente afro-descendiente, pero durante su gestión, la policía se ensañó con los negros y mató a muchos.

Por lo que Donald Trump, está cumpliendo sus promesas, está haciendo el muro que prometió, está deportando latinos, esta eliminando tratados de comercio, está trayendo de vuelta a su industria, para fomentar el empleo interno; para alegría de algunos de sus compatriotas. Lo cual está suscitando la algarabía, que hubo en Alemania en los años 30 del siglo pasado, cuando vio su país salir de la crisis híper-inflacionaria después de la Primera Guerra Mundial, donde se planteó el mismo modelo xenofóbico contra  los judíos, gitanos, comunistas y cualquier minoría que manchara la pureza de la raza raza aria.


Entonces, se viene la idea de las mascotas. La cultura occidental y el actual sistema de vida en la sociedad capitalista, está depredando las especies, en pro de la sociedad de consumo, pues prefieren depredar los bosques, contaminar las aguas, sin importarles de que se destruyan ecosistemas, mueran animales, plantas e incluso seres humanos. O como por ejemplo como sucede en el Perú se haga una ley de protección a los animales domésticos y sus autores políticos sean asiduos asistentes a esa carnicería que se llama “corridas  de toros”. Por lo que para compensar ese déficit de afecto por la naturaleza, hay la tradición de criar mascotas, es decir acoger algunos animales en algunos hogares, lo cual está bien, es positivo. Pero ¿Qué pasa si la cantidad de mascotas, se reproduce en demasía, como sucedió en Australia?, que es un país del orbe occidental, como Estados Unidos, donde los gatos  encontraron un país ancho y extenso para reproducirse. Pues la noticia es que hay tantos, que decidieron exterminarlos, los mismos que los trajeron de Europa a Australia. Por lo que hay una equivalencia, entre el trato a las minorías en Estados Unidos y Europa y las mascotas.

 Porque el incentivo a la migración, está en proporción de cubrir las necesidades de mano de obra barata o de carne de cañón, como está sucediendo en Europa, cuya población envejece ya que su tasa de natalidad disminuye, entonces necesitan sangre nueva para que cubra la disminución de población, que cubra la subsistencia de su economía de acá unas décadas. Para ello, la estrategia es destruir países cercanos a Europa, para que mediante el terror su población migre por millones hacia la vieja, pero insaciable Europa, y se rejuvenezca con  la sangre fresca que le aporten esos países destruidos. Es decir, la misma gente, llevó gatos a Australia para librarse de los roedores, pero cuando se reproducen en demasía hay que exterminarlos. En Estados Unidos, en la SGM, cuando la fuerza laboral estaba reclutada para la guerra, se empleó a las mujeres para la industria militar y los “espaldas mojadas” (latino-mexicanos) para emplearlos como mano de obra para la agricultura, terminada la SGM, las mujeres volvieron a sus hogares y espaldas-mojadas fueron deportados.
Entonces las deportaciones de migrantes-ilegales, se hace como si fueran mascotas, cuando la economía lo requiere son acogidos pintándoles en sus cerebritos el cuento del “sueño americano”, para que realicen trabajos de bajo nivel, que no le haga la competencia a la clase trabajadora de ese país, siempre como ciudadanos  de segunda clase, pero cuando los mismos se reproducen, crecen y quieran desplazar a la clase media-blanca, entonces suenan las alarmas y vienen las políticas de expulsión que datan desde el gobierno de Bill Clinton hasta el actual gobierno de Donald Trump, que parece haber dicho:"Enough of pets!"

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